Lawrence, MA: Ciudad de los Condenados

El padre Paul O’Brien, pastor de la iglesia de San Patricio, está dispuesto a luchar en contra de la corrupción, pero espera que su voz no sea la única en esto.

NORMALMENTE SERÍA UN EVENTO FESTIVO, sin embargo, este año la inauguración del concilio de la ciudad y el comité escolar de Lawrence fue un momento sombrío, casi fúnebre. El padre Paul O’Brien, pastor de la iglesia de San Patricio, la cual está ubicada en South Lawrence, tomó el podio en la preparatoria de Lawrence y ofreció una oración. “Vivimos en una comunidad poco segura. Todos lo sabemos”. Una figura alta e imponente en su vestimenta del clérigo, O’Brien fija su mirada justo en la dirección de los funcionarios electos—un grupo que incluye al alcalde William Lantigua. “Oremos por aquellos que se encargan de nuestra seguridad pública; y para que nuestros funcionarios electos posean un mejor entendimiento de la necesidad de permanecer alejados de la corrupción”.

Es un momento duro en la ciudad más pobre del estado. El alcalde enfrenta una investigación por irregularidades y comportamiento cuestionable tanto a nivel estatal como federal, por lo que un abogado designado por el estado está a cargo del presupuesto municipal de la ciudad. El sistema escolar público de Lawrence está siendo administrado bajo una encargaduría, ya que el antiguo superintendente escolar, Wilfredo Laboy, está bajo acusación penal por fraude y malversación de fondos. Además, la tasa de deserción escolar se sitúa por arriba del 50%.

Por otro lado, los recortes presupuestarios a la seguridad pública han sido drásticos lo que se ha visto reflejado en la incidencia de delitos graves que se han disparado de 1,777 en 2009 a 2,597 durante los primeros 11 meses del año 2011. La tasa de desempleo es del 18%, un porcentaje muy alto comparado con el promedio estatal del 7%. Con una población de 76,000 personas residiendo en un área de tan solo 6.93 millas cuadradas, el crimen violento ha ido aumentando, y el sistema escolar público se considera como el peor del estado. Esta ciudad que antes se conocía como “la ciudad de los inmigrantes” se ha convertido en una lección de cómo echar a perder las cosas.

El padre O’Brien vuelve a mirar al público. “Oremos para que encarnemos la verdad”, dice, “que no nos dejemos intimidar por la corrupción”.

Momentos más tarde en una conversación con O’Brien, le menciono que su oración parecía a algo que había dicho Karl Maiden, el actor que representó el papel del cura en la película, On the Waterfront (1954). “En un lugar como Lawrence,” contesta el padre, mientras se abrocha el saco negro parado en las escaleras principales de la escuela preparatoria, “o estas del lado de la obscuridad, o estas del lado de la luz”.

EN 1845, Abbot Lawrence y su hermano Amos recaudaron un millón de dólares para crear una sociedad de cartera llamada The Boston Associates y comprar siete millas cuadradas de tierra por ambos lados del río Merrimack. Abbot Lawrence luego contrató al ingeniero Charles S. Storrow, quien diseñó el plan de una ciudad industrial que produciría textiles para el mundo. Tan sólo el molino “Ayer Mill” estaba equipado con 400 telares, 44,732 husos, y nueve calderas de vapor gigantescas cada una con 600 caballos de fuerza. Dicho equipo era operado por trabajadores de descendencia Italiana, Polaca, Lituana, Siria, Irlandesa, Inglesa, Alemana, Canadiense-francesa, y Portuguesa.

Los inmigrantes de Puerto Rico y la República Dominica comenzaron a llegar a Lawrence a mitad del siglo XX, justo cuando la industria textil empezó a mudarse hacia el sur debido a los reducidos costos de la fuerza laboral. Desde entonces, la ciudad ha tenido dificultad para remplazar los empleos perdidos, y durante las últimas cuatro décadas, la mayoría de los residentes de Lawrence, de los cuales aproximadamente el 74% son latinos, están luchando para sobrevivir. Entre 1979-2010, la ciudad registró una reducción del ingreso promedio familiar mayor al 20%, posicionándose en $31,631 dólares, el nivel más bajo del estado.(En comparación, el ingreso familiar promedio de Holyoke se ubica en $31,948 dólares, mientras que en Springfield asciende a $34,628 dólares, y en Chelsea se posiciona en $40,487dólares). Durante los últimos cinco años, el valor promedio de las residencias unifamiliares disminuyó más del 18% ubicándose en $221,800 dólares, cantidad que se encuentra en segundo lugar en comparación con la pérdida del 20.3% sufrida en Peabody durante el mismo período. El año pasado, en el mordaz resumen anual del distrito, el departamento de educación de Massachusetts puntualizó que el 23.8% de los 12,800 alumnos que asisten a las escuelas públicas de Lawrence son menos competentes en sus clases de inglés.

Photos par Matt Kalinowski