Lawrence, MA: Ciudad de los Condenados

El padre Paul O鈥橞rien, pastor de la iglesia de San Patricio, est谩 dispuesto a luchar en contra de la corrupci贸n, pero espera que su voz no sea la 煤nica en esto.

NORMALMENTE SER脥A UN EVENTO FESTIVO, sin embargo, este a帽o la inauguraci贸n del concilio de la ciudad y el comit茅 escolar de Lawrence fue un momento sombr铆o, casi f煤nebre. El padre Paul O鈥橞rien, pastor de la iglesia de San Patricio, la cual est谩 ubicada en South Lawrence, tom贸 el podio en la preparatoria de Lawrence y ofreci贸 una oraci贸n. 鈥淰ivimos en una comunidad poco segura. Todos lo sabemos鈥. Una figura alta e imponente en su vestimenta del cl茅rigo, O鈥橞rien fija su mirada justo en la direcci贸n de los funcionarios electos鈥攗n grupo que incluye al alcalde William Lantigua. 鈥淥remos por aquellos que se encargan de nuestra seguridad p煤blica; y para que nuestros funcionarios electos posean un mejor entendimiento de la necesidad de permanecer alejados de la corrupci贸n鈥.

Es un momento duro en la ciudad m谩s pobre del estado. El alcalde enfrenta una investigaci贸n por irregularidades y comportamiento cuestionable tanto a nivel estatal como federal, por lo que un abogado designado por el estado est谩 a cargo del presupuesto municipal de la ciudad. El sistema escolar p煤blico de Lawrence est谩 siendo administrado bajo una encargadur铆a, ya que el antiguo superintendente escolar, Wilfredo Laboy, est谩 bajo acusaci贸n penal por fraude y malversaci贸n de fondos. Adem谩s, la tasa de deserci贸n escolar se sit煤a por arriba del 50%.

Por otro lado, los recortes presupuestarios a la seguridad p煤blica han sido dr谩sticos lo que se ha visto reflejado en la incidencia de delitos graves que se han disparado de 1,777 en 2009 a 2,597 durante los primeros 11 meses del a帽o 2011. La tasa de desempleo es del 18%, un porcentaje muy alto comparado con el promedio estatal del 7%. Con una poblaci贸n de 76,000 personas residiendo en un 谩rea de tan solo 6.93 millas cuadradas, el crimen violento ha ido aumentando, y el sistema escolar p煤blico se considera como el peor del estado. Esta ciudad que antes se conoc铆a como 鈥渓a ciudad de los inmigrantes鈥 se ha convertido en una lecci贸n de c贸mo echar a perder las cosas.

El padre O鈥橞rien vuelve a mirar al p煤blico. 鈥淥remos para que encarnemos la verdad鈥, dice, 鈥渜ue no nos dejemos intimidar por la corrupci贸n鈥.

Momentos m谩s tarde en una conversaci贸n con O鈥橞rien, le menciono que su oraci贸n parec铆a a algo que hab铆a dicho Karl Maiden, el actor que represent贸 el papel del cura en la pel铆cula, On the Waterfront (1954). 鈥淓n un lugar como Lawrence,鈥 contesta el padre, mientras se abrocha el saco negro parado en las escaleras principales de la escuela preparatoria, 鈥渙 estas del lado de la obscuridad, o estas del lado de la luz鈥.

EN 1845, Abbot Lawrence y su hermano Amos recaudaron un mill贸n de d贸lares para crear una sociedad de cartera llamada The Boston Associates y comprar siete millas cuadradas de tierra por ambos lados del r铆o Merrimack. Abbot Lawrence luego contrat贸 al ingeniero Charles S. Storrow, quien dise帽贸 el plan de una ciudad industrial que producir铆a textiles para el mundo. Tan s贸lo el molino 鈥淎yer Mill鈥 estaba equipado con 400 telares, 44,732 husos, y nueve calderas de vapor gigantescas cada una con 600 caballos de fuerza. Dicho equipo era operado por trabajadores de descendencia Italiana, Polaca, Lituana, Siria, Irlandesa, Inglesa, Alemana, Canadiense-francesa, y Portuguesa.

Los inmigrantes de Puerto Rico y la Rep煤blica Dominica comenzaron a llegar a Lawrence a mitad del siglo XX, justo cuando la industria textil empez贸 a mudarse hacia el sur debido a los reducidos costos de la fuerza laboral. Desde entonces, la ciudad ha tenido dificultad para remplazar los empleos perdidos, y durante las 煤ltimas cuatro d茅cadas, la mayor铆a de los residentes de Lawrence, de los cuales aproximadamente el 74% son latinos, est谩n luchando para sobrevivir. Entre 1979-2010, la ciudad registr贸 una reducci贸n del ingreso promedio familiar mayor al 20%, posicion谩ndose en $31,631 d贸lares, el nivel m谩s bajo del estado.(En comparaci贸n, el ingreso familiar promedio de Holyoke se ubica en $31,948 d贸lares, mientras que en Springfield asciende a $34,628 d贸lares, y en Chelsea se posiciona en $40,487d贸lares). Durante los 煤ltimos cinco a帽os, el valor promedio de las residencias unifamiliares disminuy贸 m谩s del 18% ubic谩ndose en $221,800 d贸lares, cantidad que se encuentra en segundo lugar en comparaci贸n con la p茅rdida del 20.3% sufrida en Peabody durante el mismo per铆odo. El a帽o pasado, en el mordaz resumen anual del distrito, el departamento de educaci贸n de Massachusetts puntualiz贸 que el 23.8% de los 12,800 alumnos que asisten a las escuelas p煤blicas de Lawrence son menos competentes en sus clases de ingl茅s.

Photos par Matt Kalinowski

Orlando Rosario, Conductor de gr煤as conoce las calles de Lawrence鈥攕obre todo las m谩s s贸rdidas鈥攎ejor que nadie.

SURGE UNA NUEVA ESPERANZA en enero de 2010 cuando William Lantigua tom贸 protesta como el primer alcalde nacido en la Rep煤blica Dominicana en la historia de Massachusetts. Muchos residentes de Lawrence cre铆an que hab铆an encontrado a su campe贸n.

La noche que gan贸 Lantigua, con un 54% de los votos, Luis Medina, voluntario de campa帽a del candidato, tambi茅n nacido en la Rep煤blica Dominicana pero criado en Lawrence, estaba entre la multitud de seguidores de Lantigua convocados en su oficina central en la calle Essex. Cuando se enteraron que hab铆a ganado Lantigua, 鈥渇ue un momento de mucha alegr铆a鈥, dice Medina, que tiene 44 a帽os y trabaja de electricista sindicalizado en Boston. 鈥淎lgunas personas empezaron a llorar. Los dem谩s estaban saltando de arriba para abajo鈥.

Pero la luna de miel fue corta. En seguida, Lantigua gener贸 controversia al tratar de mantener su trabajo de representante del estado mientras realizaba sus actividades de alcalde. Adem谩s, se pele贸 con los departamentos de bomberos y polic铆a, dichos desacuerdos se volvieron acrimonias y personales, y culminaron en una declaraci贸n de Lantigua indicando que unos agentes de polic铆a hab铆an intentado atropellarlo usando un coche particular. Despu茅s de los primeros dos a帽os de su mandato, Lantigua es el objeto de cuatro intentos de destituci贸n electoral y enfrenta una investigaci贸n federal por inconsistencias de financiamiento de su campa帽a.

UN DIA DE FR脥O EXTREMO, manejamos una camioneta rumbo a comprar hero铆na. El conductor es un se帽or musculoso vestido con un viejo chaleco de esquiar y no habla mucho. En el asiento de atr谩s nos acompa帽a un hombre de peso-medio de aproximadamente 40 a帽os que tiene la nariz de un luchador, aplastada. Ambos hombres parecen traficantes de poca monta, pero en realidad son miembros de un grupo antidrogas que opera en Lawrence y sus alrededores. (Sus identidades permanecer谩n inc贸gnitas en este art铆culo debido al riesgo que esto significar铆a en cuanto a la efectividad y seguridad tanto personal como de la operaci贸n). La venta de drogas en la calle y la violencia que resulta de la misma se encuentra en su peor momento en Lawrence, no obstante, los agentes del grupo antidrogas se enfocan en los jugadores claves del 谩rea, as铆 como en aquellos proveedores 鈥減esados鈥 de 谩reas vecinas.

Los agentes encubiertos van a hacer una 鈥渃ompra controlada鈥 en una casa que se ha identificado como una importante fuente de hero铆na. Cruzamos el puente, giramos a la izquierda y seguimos por la calle South Union hacia un parque que esta vac铆o, a excepci贸n de un hombre que pasea a su perro y un se帽or rechoncho, de 40 y pico a帽os, 茅ste 煤ltimo es el informante que har谩 la compra. El informante se sube a la camioneta y uno de los agentes del grupo antidrogas conlleva una b煤squeda al tiempo que hace bromas al encontrar su celular.

鈥溌緼caso eso es una pistola?鈥

鈥淪i, pero tengo permiso鈥, contesta el informante. Todos se r铆en. 鈥淗agamos una compra peque帽a鈥, dice otro agente. 鈥淧ues quiero saber de donde proviene, para ver quien hace los env铆os鈥.

Momentos despu茅s, el informante se baja de la camioneta y camina hacia la casa. Un se帽or alto vestido con una sudadera lo saluda a la entrada, donde se encuentran los veh铆culos, y lo lleva a dentro. Pasan cinco minutos. Mientras mas tiempo pase, la probabilidad de que algo malo est谩 pasando va en aumento. De pronto la puerta se abre y el informante brinca desde el porche alej谩ndose de la casa, camina con la cabeza agachada y las manos en los bolsillos. Una vez dentro del autom贸vil vemos que trae una bolsita que contiene no mas de un gramo de hero铆na. Es del tama帽o de una goma de l谩piz.

鈥淏uen paquete, mano鈥, dice un agente sentado en el asiento de atr谩s. 鈥淟o corto de un dedo?鈥 El informante niega con la cabeza. 鈥淣o chingues con dedos. Nomas con pinches ladrillos鈥.鈥 Durante la pr贸xima media hora, los agentes del grupo antidrogas me muestran otra docena de casas en la ciudad donde la venta de drogas de alto volumen se lleva a cabo.

鈥淓n Lawrence esto se podr铆a hacer todo el d铆a, todos los d铆as鈥, dice el conductor. 鈥淯na casa al d铆a鈥.

Conocido por pelearse con el alcalde, el jefe de polic铆a de Lawrence, John Romero, ha experimentado cortes dr谩sticos a su equipo durante los 煤ltimos dos a帽os.

Sin embargo, no poseen los recursos suficientes para hacerlo. Las restricciones presupuestarias de Lawrence han casi destruido el orden p煤blico. En el a帽o fiscal de 2011, Lantigua hizo importantes recortes al n煤mero de agentes en el departamento de polic铆a, disminuyendo la fuerza policiaca de 151 a 110 agentes. (Seg煤n el jefe de polic铆a, John Romero, posteriormente el n煤mero de agentes policiacos ha incrementado hasta posicionarse en 118, gracias a fondos privados.) Despu茅s de las reducciones, la incidencia de delitos graves鈥攊ncluyendo el asesinato, la violaci贸n, el robo, el asalto a mano armada, el incendio provocado, y el robo de autos鈥攃reci贸 un 23% desde el a帽o pasado.

Mientras tanto, el departamento de 鈥渙peraciones especiales鈥 del departamento de polic铆a de Lawrence se ha visto especialmente afectado por los recortes presupuestarios. La unidad antinarc贸ticos, que est谩 constituida por siete agentes civiles veteranos, fue cerrada por Lantigua (quien neg贸 comentarios al respecto) el 1 de julio de 2010, junto con cinco unidades m谩s que se enfocaban en la prevenci贸n y atenci贸n de pandillas, robos, el robo de autos, el fraude de seguros, la violencia domestica, y la colaboraci贸n ciudadana.

Del 1 de julio al 31 de diciembre de 2009, 茅poca en la cual las unidades de operaciones especiales ten铆an equipos completos de 35 agentes, se registr贸 un total de 990 delitos en Lawrence. Durante el mismo per铆odo, un a帽o m谩s tarde, y tras los recortes presupuestarios antes se帽alados, dicha cifra increment贸 a 1,410 delitos de esa misma 铆ndole.

鈥淟a droga, es el principal combustible de la mayor铆a de los cr铆menes que suceden en esta ciudad鈥, seg煤n Romero, quien desempe帽贸 sus labores en la Ciudad de Nueva York durante 30 a帽os, antes de volverse jefe de polic铆a en Lawrence en 1999. En este caso especifico, Romero se帽ala entender los recortes conllevados por su equipo. 鈥淟o entiendo鈥攏o hay suficientes recursos. Sin embargo, he manifestado ante el concilio [de la ciudad] que necesitan prever lo que podr铆a suceder a futuro鈥.

Uno de los agentes del grupo antidrogas previamente mencionado indica que los recortes han sido devastadores. 鈥淗emos visto 24 asesinatos en los 煤ltimos 30 meses鈥, dice. 鈥淵o dir铆a que un 80% de estos est谩 relacionado con la droga. La disminuci贸n del personal de las unidades especiales ha hecho que la ciudad se retrase unos 15 o 20 a帽os鈥.

Orlando Rosario conduce una gr煤a por las calles de Lawrence. Un s贸lido Falstaff latino con una permanente barba de un d铆a, Rosario tiene mas de una d茅cada trabajando en Sheehan鈥檚 Towing y conoce a cada tendero, polic铆a, y adicto al crack en toda la ciudad. Mientras maneja, se帽ala a donde alguien llev贸 su elegante camioneta por el bordillo 鈥攗na visi贸n poca congruente en este vecindario lleno de carcachas y taxis.

鈥淢ira鈥, dice. 鈥淓sa es una casa de drogas鈥.

Al pasar en frente de la casa, vemos que una rubia atractiva de unos cuarenta a帽os camina r谩pido hacia la camioneta y se sube de manera violenta al asiento del conductor. Trae algo en la mano y lo mira casi con cari帽o. En el asiento del pasajero va un ni帽o chiquito que se hab铆a quedado solo en el veh铆culo.

Rosario se帽ala una casa de drogas tras otra. Al pasar por un restaurante de comida r谩pida que queda en el cruce de las calles Essex y Broadway, dice, 鈥淎qu铆 es donde van todos los adictos al crack y las prostitutas por las ma帽anas. Los veras todos los d铆as de 7-9. Es como si fuera su oficina鈥.

La calle Broadway est谩 parada debido al tr谩fico entre Essex y Lowell. Poco despu茅s, un tipo se nos acerca, habl谩ndole en espa帽ol a Rosario.

鈥淓s maestro鈥, dice Rosario. 鈥淵 gran traficante de drogas.鈥

Josu茅 Hern谩ndez encabeza un esfuerzo de destituci贸n en contra del alcalde.

NACIDO EN LA REP脷BLICA DOMINICANA, William Lantigua lleg贸 a los estados unidos en 1974 con 19 a帽os de edad y se instal贸 en Lawrence. Trabaj贸 como t茅cnico en la empresa Schneider Electric en North Andover durante 23 a帽os al tiempo en que se desempe帽aba como organizador comunitario y estratega voluntario de campa帽a en las elecciones locales. En 2002, fue elegido a la C谩mara de los Representantes del Estado de Massachusetts por el distrito 16 Essex en Lawrence. Fue reelegido cuatro veces antes de anunciar su candidatura a la alcald铆a de Lawrence en 2008. La victoria de Lantigua trajo nueva esperanza a la enorme poblaci贸n latina de la ciudad, ya que se present贸 como un ciudadano que hab铆a llegado a Lawrence de la Rep煤blica Dominicana en busca de nuevas oportunidades. Un hombre alto y delgado de cabeza afeitada, Lantigua, ahora de 57 a帽os, exhibe cierta torpeza encantadora delante de su p煤blico. Sin embargo, su semblante puede volverse fr铆o de un minuto para otro y suele rodearse de una docena de hombres adustos, todos vestidos de trajes sueltos que parecen comprados de la tienda de segunda mano del politbur贸 Ruso.

Lamentablemente para Lawrence, la persona pol铆tica de Lantigua cambia tan r谩pido como su genio. En primer lugar, estaba su denegaci贸n de dejar el puesto de representante del estado, alegando que pod铆a manejar los dos trabajos de manera simultanea鈥攜 ganar dos sueldos. (Por fin, en febrero de 2010, sus colegas en la C谩mara lo echaron diciendo que renegar铆an a Lawrence los $35 millones en fondos de rescate si no renunciara.) Luego, en mayo del a帽o pasado, se dio a conocer que Lantigua y su novia, Lorenza Ortega–que trabaja para la ciudad鈥攁ceptaron asistencia federal para pagar las cuentas de calefacci贸n de su condominio. Cabe destacar, que el alcalde recibe un sueldo de mas de $100,000 d贸lares anuales, por lo que 茅l y Ortega no califican para recibir la subvenci贸n de aproximadamente $1,165 d贸lares anuales que usualmente son destinados para familias de bajos recursos. Debido a lo anterior, Lantigua se molest贸 cuando los reporteros lo cuestionaron, y aleg贸 no saber nada respecto a dicha ayuda ya que estaba enfocado en asuntos de la ciudad.

Mientras tanto, el alcalde ha prohibido que sus jefes de departamento, incluso los jefes del polic铆a y bomberos, publiquen cualquier informaci贸n o hagan declaraciones con la prensa sin su permiso previo. Dichas medidas que atentan contra la transparencia son la causa de las vastas relaciones tensas entre Lantigua y los departamentos de seguridad p煤blica. En este sentido, el alcalde ha undulado que los bomberos reciben un sueldo por dormir y ha caracterizado la polic铆a de Lawrence como 鈥渋ntimidantes鈥 y 鈥渇lojos.鈥 No cabe duda que la actual administraci贸n hered贸 graves problemas presupuestarios del alcalde anterior, Michael Sullivan, sin embargo, la actitud desde帽osa de Lantigua no lo ha ayudado a ganar puntos con la polic铆a o los bomberos.

Por otro lado, el torpe sistema de patrocinios bajo el que opera Lantigua tambi茅n esta llamando la atenci贸n. Un cambio del personal del departamento de polic铆a ha alimentado un circo continuo de acusaciones y recriminaciones, por no hablar de las sospechas de una investigaci贸n federal secreta. En enero de 2010, en seguida de su toma de protesta, Lantigua baj贸 de categor铆a a Mike Driscoll, jefe alterno del departamento de polic铆a. Driscoll era un veterano que hab铆a trabajado 20 a帽os en el departamento y lo remplaz贸 con el sargento Melix Bonilla, quien fue su principal asistente de campa帽a.

No hab铆a pasado mucho tiempo antes de que Bonilla se viera involucrado en su propia controversia. Aproximadamente un a帽o despu茅s de su nombramiento como jefe alterno, su hijo, Jamel Bonilla de 17 a帽os, supuestamente us贸 la pistola de su padre para asaltar una casa residencial (seg煤n el peri贸dico Eagle-Tribune, Melix s贸lo admiti贸 la parte de los cargos enfrentados por Jamel que le permitieran inmunidad de prosecuci贸n; Jamel fue acusado y se declar贸 inocente.) Luego, en abril de 2010, Bonilla mand贸 un memo al jefe de polic铆a John Romero sugiriendo que el departamento intercambiara ciertos veh铆culos incautados con un comerciante de autom贸viles local, Bernardo Pena, que estaba a su vez vinculado con Lantigua. A fin de cuentas, el departamento de polic铆a intercambi贸 13 veh铆culos, incluyendo un Lexus, un Cadillac, y un Acura, por cuatro Impalas Chevrolet usados.

Nombrado por el estado, el supervisor fiscal de Lawrence, Roberto Nunes, estim贸 que la ciudad perdi贸 $36,408 en el intercambio y dijo que viol贸 leyes estatales y federales. (Seg煤n el Eagle-Tribune, la oficina del procurador del distrito de Essex County junto con el inspector general del estado siguen investigando el trato y el FBI ha cuestionado personas involucradas en el asunto.)

Revelaciones subsecuentes generaron preguntas sobre la relaci贸n entre Pena y Lantigua, pues mientras el controversial intercambio de autom贸viles estaba en marcha, Pena don贸 $200 a los fondos de campa帽a de Lantigua y en febrero del a帽o pasado, la empresa de Pena, Santo Domingo Motors, fue uno de los patrocinadores de una fiesta de cumplea帽os/ evento para recaudar fondos para el alcalde, los boletos de admisi贸n ten铆an un costo de hasta $100.

Lantigua tambi茅n est谩 bajo investigaci贸n federal, seg煤n reportes de la prensa, por enviar veh铆culos personales y municipales a la Republica Dominicana, incluyendo un cami贸n de recolector de basura, veh铆culos de polic铆a clandestinos, y un autob煤s de transporte escolar. Los problemas de Lantigua no s贸lo han generado quejas, sino adem谩s un determinado esfuerzo de destituci贸n electoral. Parados en la esquina de las calles South Broadway e Andover, unos voluntarios, todos latinos, alzan letreros en ingl茅s y espa帽ol, pidi茅ndole a la gente firmar una petici贸n para la remoci贸n del cargo de Lantigua. Josu茅 Hern谩ndez de 24 a帽os se agacha al vidrio de un carro, usando una app de su celular para determinar si la persona que quiere firmar la petici贸n est谩 registrada para votar en Lawrence. El verano pasado, tambi茅n hubo otro esfuerzo de destituci贸n que fall贸 cuando la ciudad indic贸 que muchas de las firmas recabadas no pertenec铆an a votantes registrados. Los organizadores sospecharon sabotaje. Ahora, Hern谩ndez y sus colegas deben conseguir las firmas de 5,382 votantes registrados en Lawrence鈥攗n 15% del n煤mero de personas que votaron en las elecciones anteriores鈥攑ara forzar una elecci贸n especial. Tienen 30 d铆as de hacerlo, y en los primeros tres d铆as han recaudado m谩s de 500 firmas.

La cr铆tica p煤blica de Hern谩ndez en contra del alcalde puede tener repercusiones鈥攕us antecedentes penales, incluso previos arrestos por robo a mano armada, asalto y m谩s, fueron publicados en una p谩gina de Facebook pro-Lantigua, la informaci贸n proviniendo de p谩ginas originalmente impresas de una computadora oficial del polic铆a (Romero, jefe de polic铆a, abri贸 una investigaci贸n de inmediato que aun contin煤a, para ver quien lo hizo). Desde su puesto en la esquina, Hern谩ndez me ense帽a un video de YouTube de Lantigua enfrentando a una Marcha de la Paz que tuvo lugar en julio del a帽o pasado. En el video, los residentes est谩n tratando de entablar una conversaci贸n con Lantigua que continuamente se帽ala al suelo con ira鈥攊mplicando que los cr铆ticos pueden besar sus pies. Finalmente, un aliado pol铆tico que est谩 a su lado lo toma del brazo y lo detiene. 鈥淓s una marcha de la paz鈥, dice Hern谩ndez, 鈥測 aqu铆 est谩 port谩ndose como mat贸n鈥.

CASI 13,000 NI脩OS asisten a las problem谩ticas escuelas p煤blicas de Lawrence. Los 煤ltimos tres superintendentes fueron despedidos, incluyendo el mas reciente, Wilfredo Laboy, que est谩 actualmente bajo acusaci贸n criminal y esperando un juicio. El oto帽o pasado, el estado declar贸 que Lawrence era un sistema 鈥渄e bajo rendimiento cr贸nico鈥, y por primera vez en la historia de Massachusetts, el estado se apoder贸 de un distrito entero, esencialmente diciendo que la ciudad no es suficientemente competente para manejar sus propias escuelas.

El departamento de educaci贸n complet贸 su cr铆tica del distrito en oto帽o del a帽o pasado. Entre las razones por la toma de poder est谩n: la tasa de deserci贸n escolar que se encuentra tres veces por encima del promedio estatal; la tasa de graduaci贸n de los estudiantes que cursan nivel medio superior que est谩 por debajo del 50%; un patr贸n de 鈥渃omportamiento poco respetuoso e intimidante鈥 exhibido por los miembros del comit茅 escolar; los bajos rendimientos en matem谩ticas en todo el sistema escolar; una aptitud para el idioma ingles que est谩 entre el 1% m谩s bajo de todos los distritos escolares de Massachusetts; un ausentismo cr贸nico; y una tasa de suspensiones disciplinarias dentro de la escuela que est谩 tres veces mas alta que el promedio estatal. En una ciudad donde el cuerpo estudiantil es un 90% hispano o latino, las escuelas est谩n escasas de maestros calificados para ense帽ar el idioma ingl茅s como segunda lengua.

En las escuelas los problemas son dif铆ciles de exagerar. En oto帽o del a帽o pasado, un maestro de secundaria encontr贸 a sus estudiantes amontonados al fondo del sal贸n de clases, dice la abogada Linda Harvey, que representa al maestro. 鈥淭iene cuchillo鈥, dijo un estudiante, se帽alando a un chico que tra铆a una navaja de cuatro pulgadas. El maestro corri贸 a la puerta del sal贸n y grito para que viniera un guardia para sacar al chico. El maestro avis贸 al guardia que llamara a la polic铆a y a una ambulancia. 90 minutos despu茅s, el alumno volvi贸 a clase sin cuchillo, dice Harvey. Ni el polic铆a ni una ambulancia fueron llamados, dice Harvey, especulando que la incidencia no se report贸 鈥減ara que la escuela saque una tasa mas baja de suspensiones e intervenci贸n policiaca鈥.

Harvey destaca que el maestro despu茅s descubri贸 que no se realiz贸 ni un informe acerca del accidente, ni un castigo. Al respecto, la abogada declara que 鈥渆s el sentimiento de desesperanza sobre el futuro. Estos maestros esperan que el nuevo recibidor鈥濃擩effrey Riley, quien fungi贸 anteriormente como el jefe del departamento de innovaciones del sistema de escuelas publicas de Boston y recibi贸 el nombramiento a mitad de enero鈥斺渉able con ellos porque ya hace a帽os que no se les escucha, y son ellos quienes est谩n en las l铆neas frontales鈥. Francis McLaughlin, 56 a帽os, presidente de la Uni贸n de Maestros de Lawrence, tiene 32 a帽os como maestro de inform谩tica e historia en la preparatoria de Lawrence. 鈥淗emos fallado a los ni帽os. No es una ciudad segura鈥, dice. 鈥淟os ni帽os no pueden aprender si no se sienten seguros. Los maestros no podemos ense帽arles si no nos sentimos seguros鈥.

McLaughlin dice que para el distrito los estudiantes no son una prioridad. 鈥淧or mucho tiempo han manejado el sistema escolar para el beneficio de ciertos individuos鈥, declara. 鈥淓l problema recae en la pol铆tica y una administraci贸n corrupta. No son solamente los 煤ltimos a帽os que sucede esto鈥攕on los 煤ltimos 10 a帽os. Espero que se haga justicia鈥.

Mientras habla, McLauglin tiene que estirar el cuello para ver por encima de las pilas de informes y art铆culos sobre el juicio inminente del superintendente anterior, Wilfredo Laboy, que se encuentran sobre su escritorio. En marzo de 2010, Laboy fue acusado de ocho cargos de fraude y desfalco y un cargo de posesi贸n ilegal de alcohol mientras estaba en propiedad escolar. Al mismo tiempo, su brazo derecho, Mark Rivera, fue acusado de usar los dise帽adores gr谩ficos y las impresoras del departamento escolar para crear folletos y otra literatura para una campa帽a pol铆tica.

Despu茅s de varias solicitudes, me es permitido visitar las escuelas p煤blicas. Ubicada en South Lawrence, la sede de la preparatoria de Lawrence se construy贸 hace cinco a帽os y es una estructura vasta e imponente. La escuela emplea a 10 agentes de seguridad uniformados. Un capit谩n de polic铆a, un detective, y dos guardias est谩n estacionados ah铆, pero al mismo tiempo tambi茅n est谩n a cargo de las otras 27 escuelas del distrito.

Lawrence es parte de las ciudades de Massachusetts que conforman el tercio superior en cuanto a gasto por alumnos鈥攄estacan los suburbios exclusivos de Westwood, Sharon y Cohasset鈥攏o obstante, su 茅xito ha sido elusivo. Durante mi visita a las escuelas veo que hay algunos alumnos y maestros que se desempe帽an bien en su trabajo, pero al pasar por otra sala, veo un ni帽o sentado en la primera fila leyendo un peri贸dico mientras sus compa帽eros de clase est谩n ocupados trabajando la soluci贸n a un problema de matem谩ticas. Luego me asusta ver un ni帽o flaco con sudadera negra enfrentarse con un agente de seguridad delante de un grupo de adultos. 鈥淓stas hablando puras tonteras鈥, dice el ni帽o al agente. 鈥溌縌ue har谩s si hago correr tu sangre?鈥

A la hora de comer, me junto con tres chicas dominicanas de 16 a帽os mientras env铆an mensajes de texto a sus amigos y hablan del rumor de que una vez que tome poder el estado, el d铆a escolar se extender谩 hasta las 4pm. Aunque suene bien, una de las ni帽as est谩 esc茅ptica. 鈥淢谩s alumnos desertar谩n la escuela鈥, dice.

A MITAD DEL MES DE ENERO fracasa el cuarto intento para destituir a Lantigua. Una gran parte de las firmas que el equipo de Hern谩ndez consigui贸 durante el primer fin de semana son descalificadas por Charles Body y William Maloney, procurador de la ciudad y secretario municipal, respectivamente. Los funcionarios determinan que la petici贸n, a pesar de haber sido previamente aprobada por la ciudad como enteramente biling眉e en una de las p谩ginas, se帽ala ahora que hace falta un par de l铆neas en espa帽ol por el otro lado. La ciudad remplaza la petici贸n con una que es enteramente biling眉e鈥攑ero se niega volver a otorgar el plazo de 30 d铆as permitidos para conseguir firmas. Los voluntarios tienen que empezar de nuevo y sin el tiempo suficiente para lograr su objetivo.

鈥淓n ocasiones me siento desanimado, pero la noticia est谩 siendo difundida鈥, dice Hern谩ndez. 鈥淐omo cristiano, rezo por Lantigua. Se ha vuelto como un dictador鈥.

Visito la iglesia de San Patricio para hablar con el padre O鈥橞rien que mir贸 a Lantigua de una manera recriminatoria hasta hacer que el alcalde bajara la mirada durante la inauguraci贸n de la escuela preparatoria. 鈥淓stamos rodeados por la industria de las drogas鈥, declara O鈥橞rien al tiempo que cuenta c贸mo es que al pasar por el vecindario Beacon Projects reconoci贸 a dos adolescentes que estaban merodeando en una esquina. O鈥橞rien los saludo y los adolescentes tambi茅n, cada uno con pistola en mano.

鈥淟as bajaron r谩pidamente鈥攑ues su intenci贸n no era amenazarme con las pistolas鈥攑ero as铆 de casuales nos hemos vuelto en cuanto a las armas de fuego鈥, dice O鈥橞rien. 鈥淓s como el Salvaje Oeste.鈥

Source URL: http://www.bostonmagazine.com/2012/04/lawrence-ma-ciudad-de-los-condenados/